agosto 3, 2020

Michelena, tan oscuro como nefasto

Los últimos días, y como es costumbre desde su ascenso al poder, el “gobierno de la ternura” tras una serie de argumentos falaces como “el tamaño del Estado” o “la falta de resultados” ante lo que es real, la falta de capacidad en su administración, finalmente pega el portazo de los Medios Públicos con todos sus empleados afuera… Una medida que ningún gobierno en sus cabales habría tomado, dado que la mayoría de los medios de comunicación, y más en países como el Ecuador, pertenecen a grandes capitales relacionados con la banca, siendo estos los encargados del manejo de la información para la sociedad, transformando realidades a su beneficio y muchas veces engañando a la ciudadanía a través de la creación de escenarios que solo velan por sus propios intereses; en otras palabras “orientando hacia una libertad de empresa, en lugar de la libertad de expresión”.

Es así que, en el 2009, a través de un informe de la Comisión para la Auditoría de Frecuencias de Radio y Televisión se visibilizó que ocho familias manejaban los medios de información, a más de los vínculos que mantenían con otras empresas que no están relacionadas con el mercado comunicacional. Es por esto, que Andrés Michelena, ese personaje tan oscuro como nefasto, aupado y blindado por estos grupos, desarrollando un libreto perfectamente diseñado por la política neoliberal del verdadero poder, ha logrado desaparecer los Medios Públicos, que por lo ya expuesto buscaba un equilibrio con aquellos que solo buscan incrementar sus fortunas.

Michelena, de marcada doble moral, completó su obra junto a una parvada de mediocres, entre los que se destacan, Martha Moncayo, Fernando Larenas, Carla Maldonado, Jacinto Bonilla, quienes -entre otros- solo guardaban como denominador común el odio por Rafael Correa, y para muestra -y de lo que se puede comprobar- detallamos a continuación algunas de sus perlas…

Andrés Michelena, apenas asumió la gerencia de los desaparecidos Medios Públicos, la manejó como una finca, con los mismos aires de capataz repartiendo parcelas a su entorno cercano, entregando espacios de producción a gente profundamente limitada, con la sola intención de «descorreizar» Ecuador TV, Pública FM , Diario El Telégrafo y otros, como a su ex esposa en la radio, quien dirigió un programa llamado «SINVERGÜENZAS», que duró 3 meses. Antes, apenas ascendido el flamante gobierno, cual «gran productor» propuso un «talk show» para TV que tenía como estrella al actor ecuatoriano Andrés Crespo, quien en la presentación de la “nueva propuesta de los Medios Públicos”, asistió en condiciones impresentables. Supuestamente, ese sería el piloto de dicho programa, que nunca salió al aire, más sin embargo a Crespo y otros dos presentadores, se les pagó sueldo por un año, sin hacer nada, en absoluto…

Días más tarde, ante la sorpresa de todos, se paseaban por su oficina de gerencia, desde Janeth Hinistroza, furibunda crítica de Lenin Boltaire durante el proceso de elecciones presidenciales, pasando por Tania Tinoco o Luis Vivanco hasta Andrés «el Mono” López; estas reuniones, solo eran parte del diseño del plan mediático para tratar de encumbrar la imagen de Rafael Correa como «el culpable de los males” que provocarían el mismo Michelena y el resto de conocidos como «teletubis». Luego, ya sin sorpresa, aparecían entrevistados por el retirado periodista argentino de CNN, Carlos Montero, en una producción llamada “Derechos Reservados” tras su presentación el 3 de agosto de 2018 y que se transmitió por Ecuador TV .

Tal era la desesperación por eliminar cualquier rezago de la figura de Correa, que con total desfachatez y hasta ignorancia supina, puso a disposición de verdaderos pillastres como

Fernando Balda y Galo Lara, los recursos humanos y técnicos de los medios, tratando de darles una imagen de «empresarios, víctimas, perseguidos por el correismo».

Hay más… Por ejemplo, Michelena fue el autor de la salida de Carlos Rabascall de los espacios de entrevistas en el noticiero matinal. Esto, por negarse a entrevistar a Balda, de quien ya se conocía su prontuario. Enseguida, lo reemplazó con Eduardo Khalife, quien, al ser un empleado por demás funcional, hasta llegó a dirigir la SECOM y actualmente es nada más ni nada menos que «embajador de Ecuador ante la UNESCO».

Todos en los Medios Públicos reconocían a “@caanmichelena” como aquel que cargaba las carpetas de Fernando Alvarado en su momento, por eso alguien lo calificó «aguatero de las sabatinas» quien tuvo la suerte de cruzarse en su camino, para no morir condenado al anonimato del que nunca debió salir.

Ahora, y en plena crisis en la que el Ecuador ha tenido que despedir a más de 50000 víctimas de la pandemia hasta el momento, este personaje se ha dedicado a desarrollar todos los planes suficientes para entregar las empresas públicas de mayor utilidad a manos privadas…

¡Tan oscuro, como nefasto!

Diego Valencia Vela