julio 9, 2020

Mal paga el diablo…

En medio de esta escasez de cushqui, haciendo turumpas para reunir en efectivo porque no aceptan transferencias, lograron “convencer” a los suyos para que votaran por el recetario neoliberal del FMI. A los otros era cuestión de perdonarles impuestos y por ahora no tocar sus fortunas ni aquí, peor en los paraísos fiscales. A los bisagras, digo independientes, su tajadita en cuotas provinciales de poder y…¡listo!, armada la mayoría. Pero había que cuidar los votos hasta el último, porque unos amenazaron con irse a lado de la dignidad, otros más pragmáticos, exigieron mejor troncha. Tres y cuatro postergaciones del Pleno, no había cómo instalar, a ratos se salían de control y no cuadraban los números. Hasta que por fin, humo opaco, votación señores. Chuta, con las justas. Qué alivio para lentejas y lentejeros.

Volvió el congreso de a perro, de los cenicerazos, de los golpes contusos y sintusos, de los regueros de sangre no tan inocente, del hombre del maletín. Volvió la partidocracia en su máxima expresión. ¿Recuerdan al chulla diputado que se alzó con todo con sólo mover la cintura del oportunismo? Hay unita que sueña con emularle. En el debate se rompieron las vestiduras en defensa del pueblo, querían entregar el corazón, criticaron al FMI, a los chulqueros, a los explotadores. Al día  siguiente salía su “lealtad con el pueblo” en primera plana. Están en campaña, quieren quedarse. El rato de la hora, votaron para que los banqueros, los grandes grupos económicos y empresariales, los importadores, es decir la gallada, no paguen nada para la ayuda humanitaria.

A “esa gente”, que durante estos tres años se  relamía por la flexibilización laboral, por el trabajo precario, por eliminar las utilidades, las vacaciones y todas esas novelerías de los “avos”, le cayó de perla la emergencia, con los asalariados aislados en cuarentena, era el momento preciso para arrasar con sus derechos y conquistas. Les importa un comino que la Constitución y los Tratados Internacionales consagren la irrenunciabilidad e intangibilidad de sus derechos. Para los pelucones toda crisis es una oportunidad de hacer más riqueza, a costa de la marginalidad de los obreros, de los servidores de la salud, de educación, despedidos por mandato de los privatizadores.

Así homenajean a los “héroes de mandil blanco”. Mas esas fortunas, fruto de la más pavorosa inequidad social, no reinvierten para dinamizar el aparato productivo ni para crear puestos de trabajo, se los llevan a los paraísos fiscales, donde no pagan centavo de impuestos. Es el “patriotismo” del bolsillo. Y se rasgan las vestiduras en público, ante la prensa “libre e independiente”. Y se mueren de las iras porque nadie les cree.

Hay una sensación de abandono, se levantan las precauciones no porque haya un control sanitario, sino porque le conviene al gran capital, que está perdiendo de ganar, mientras que para los obreros, los servidores públicos, los trabajadores autónomos, su única certeza es el peligro de contagio y muerte.

Artículo de opinión de Juan Cárdenas / Publicado originalmente en www.confirmado.net

Asambleísta Provincial del Cañar; en la barricada de la Revolución Ciudadana. El Derecho para la defensa de la causa Revolucionaria