junio 24, 2021

El Patrimonio Nacional ¡NO ESTÁ EN VENTA!

Es indignante el silencio de las élites políticas del país, a nivel nacional y local, respecto del “compromiso” asumido por el “Gobierno de Todos” ante el “Fondo Monetario Internacional” (FMI) ofreciendo “privatizar” el patrimonio nacional, como una de las decisiones fundamentales para “acceder” al “apoyo” de la gran banca financiera internacional con la que “trabaja” dicho “Fondo”. En el mejor de los casos una que otra declaración superficial y condescendiente, omitiendo que las “privatizaciones” son, desde los años 80, una nueva forma de comprar y vender los países, someterlos a la política imperial de los EEUU.

El FMI ofrece “apoyo financiero” a los países atrasados a cambio de que hipotequen “a cada paso” sus recursos, y en los casos de aquellos que como el nuestro han logrado crear alguna institucionalidad de producción que les aporte ingresos económicos a su erario nacional proveyéndoles algún nivel de soberanía en determinados ámbitos de su economía, los obligan a “reducirla a dinero”, aunque con ello reduzcan o eliminen también su fuente de ingresos y asuman la exclusiva condición de proveedores de productos en estado primario a los mercados de sus “benefactores”. Es el caso de nuestras refinerías, de las “obras multipropósito” como las represas que sirven al riego de amplias regiones o sectores del país y contribuyen a la generación de energía eléctrica estable y suficiente para exportarla, una gran red vial, alta tecnología digital, gran infraestructura en salud, educación, preparación de profesionales en el exterior en diversas tecnologías, mejora total de los diversos servicios institucionales. Etc. Etc. El “Gobierno de Todos” sumisamente ofreció privatizar toda esta infraestructura.

Bien sabemos que los países que carecen de institucionalidad económica propia carecen también de soberanía política. El FMI, ejecutor y supervisor internacional de la política neoliberal sostiene que así, con la liquidez financiera que generan las privatizaciones, los países dependientes garantizan a sus acreedores internacionales el pago de los créditos que al momento les ofrecen o les entregan con gotero. La derecha neoliberal de nuestro país se ha encargado de ignorar, negar, ocultar y desacreditar la institucionalidad tecnológica construida en “la década perdida”. Mientras la desacreditan la privatizan y nos retornan al “círculo de la dependencia imperial”; desacreditación que sin embargo no habiendo sido establecida en los juicios penales que dicen haber promovido para sancionar a sus presuntos autores, están enfrentando ahora la imposibilidad de “recuperar lo robado” porque nunca supieron o quisieron saber en dónde estaba “guardada” o “invertida” y no quisieron saberlo porque, sin duda, en los casos en que sí habría habido tal corrupción, la derecha oligárquica que siempre ha sido corrupta no iba a ni va a tocar a sus “similares” algunos de los cuales seguramente son sus socios.
Incluso, si la “década perdida” fuera tan “perdida”, ¿qué estarían “privatizando” ahora?. No es chatarra lo que quieren privatizar. Las unidades de producción que se pretende privatizar vienen produciendo para el país. Las privatizaciones que se están programando tendrán el “mérito” de llevar al exterior a unos cuantos personajes como premio a sus “servicios” privatizadores, igual que ha ocurrido con el inefable Ministro de Finanzas, Martínez, que lo llevan de Vicepresidente del Banco Internacional. “Honrosamente”, por haber servido a los tenedores de la deuda externa durante la pandemia del “Covid19”. Bien podemos hacernos una idea de las siguientes infamias que se perpetrarán contra el país, es decir, contra las mayorías sociales, excluidas históricamente de la vida digna, en el curso de las “privatizaciones” que anuncian el Gobierno y sus “amigos”.

El atraco privatizador es parte de la “democracia del silencio”. Diríamos mejor: “el silencio de los mercaderes”. Necesitamos una “democracia política”, la que se ejerce y se vive presentando y defendiendo las soluciones que proponemos al país, en el fragor de las ideas y propuestas, en el debate político, que como tal siempre ha sido “sonado”, incluso “ruidoso”, aquel que espanta a los que algo tienen que ocultar. Democracia muda no queremos, basta con la que nos legó el Siglo anterior, que decurrió en manos de la derecha, que en lugar de partidos políticos dejó “clubes de privilegiados”, clubes de “empresarios de la politiquería”, peones, reinas y reyes de “concursos electorales” viviendo a costa de las mayorías sociales excluidas. Por eso no hay quien convoque a ir a las calles contra las “privatizaciones”, contra la venta de la Patria.

Pero, nada nos impide oponernos a la dominación oligárquica e imperial comenzando por defender el patrimonio nacional. Nada nos impide exigir a la Asamblea Nacional, a sus integrantes, que como individuos o como “bancadas” reconozcan y declaren públicamente que la privatización ofrecida por el “Gobierno de Todos” en dicha Carta de Intención remitida al FMI, que ni siquiera se escribió en idioma oficial, es anticonstitucional y consecuentemente nula, pues carece de la aprobación que debió expedir la Asamblea Nacional conforme al Art. 120 num. 2 de la Constitución; que reconozcan y proclamen ante sus electores, antes de pedir su reelección, o al abandonar sus funciones, que EL PATRIMONIO NACIONAL NO ESTÁ EN VENTA y que las propuestas que dicha Carta de Intención contiene son manifiestamente anticonstitucionales y un atraco al país.

El pueblo ecuatoriano no tiene por qué esperar al 7 de febrero ni al 24 de mayo para “comenzar” a defender la Patria. Oponernos a las privatizaciones también es defender la Constitución.