octubre 25, 2020

EL PAÍS QUE ANHELO

El país se encuentra ante una gran disyuntiva, pues a más de encontrarse en un momento crítico en la vida económica, política y social, sus problemas se han incrementado con la pandemia que acecha al mundo, en donde ha quedado en evidencia la fragilidad de la institución pública y la falta de toma de decisiones, donde imperan las ideas erróneas y extemporáneas es decir estériles para la solución de problemas, ahora estamos ad-portas de escoger a nuestro próximo presidente, vicepresidente y 137 asambleístas, para lo cual tenemos una gama amplia de candidatos. Entonces la tarea se vuelve difícil a la hora de decidir por quién dar el voto. 

Me he motivado primero a definir lo que quiero para mi país, para luego en función a eso identificar al o los candidatos que se acerquen a ese perfil de país y gobierno que anhelo.

El país que anhelo: 

Un país donde la meta de la economía consistiría en crear riqueza con equidad, erradicar la pobreza y reducir las desigualdades injustas ( Amartya Sen 1998).

Conseguir que los ciudadanos sean también protagonistas en las decisiones sobre qué se produce, para quién y cómo.

Una sociedad civil vibrante en ebullición, dispuesta a vivir su vida privada, pero a participar a la vez en asuntos públicos y a comprometerse con el bien común.

Una sociedad moralmente pluralista con unos mínimos de justicia a los que no cabría renunciar. Las personas podrían compartir estos mínimos de justicia de sus sociedades sin tener que renunciar a sus propios bagajes culturales, constituyéndose en una sociedad intercultural tanto en ámbito nacional como en el global.

El ideal sería tener una sociedad cosmopolita en la que todas las personas, sin exclusión, se sabrían y sentirían ciudadanas. En donde las diferencias de credo, creencia religiosa, dogma de fé, diferencias de filosofía e ideología sean solventadas o solucionadas democráticamente por consultas populares o decisiones parlamentarias centradas en las necesidades reales del único mandante (la ciudadanía a quienes representan y a quienes se deben).

Los candidatos que tenemos:

Identifiquemos quienes son o a quienes se deben, para ver cuanto se ajustan a las necesidades que tenemos como sociedad, bajo la premisa «por sus actos os conocereis»

– No olvidemos quienes representan a la banca e infaustamente como súper ministro de economía de Jamil Mahuad nos llevó a una infame dolarización en donde se enriquecieron con la compra de bonos y el congelamiento de fondos.

– Interesante ver como a pesar de que la banca ganó utilidades de más de 600 millones de dólares el año pasado, dieron una paupérrima colaboración a las víctimas de la pandemia, y ahora en la página del SRI se puede observar que la banca está en mora en el pago de impuestos (después de ingentes utilidades del año anterior). Para comparar Daniel Matamala periodista de CNN Chile le tilda al presidente Piñera como «presidente de las coorporaciones» por sus intereses manifiestos promoviendo  políticas y toma de decisiones en pro de su clan. Por lo tanto evitemos que acá pase lo mismo, si así no pagan los bancos que será con un banquero de presidente.

– Recordemos porque no se hicieron anteriormente hidroeléctricas, preguntemos quienes eran los dueños de las barcazas que en cada apagón nos proveían de energía. De esta misma línea en el período de gobierno 84 – 88 se dieron los peores atropellos a los derechos humanos con tortura, desaparición y muerte. No lo digo yo, en el Museo de la Memoria de Santiago de Chile está descrito este acontecimiento.

.  Recordemos qué gobernante por «un plato de lentejas» regaló la Base de Manta a la armada norteamericana, se decía que la economía iba a mejorar igual el comercio, de lo que se sabe hasta el agua traían de EEUU, el único producto que consumían era prostitución.

– La década del progreso, hizo crecer y avanzar al país geométricamente, lo cual es reconocido por muchos países del mundo, sin embargo no podemos dejar de visibilizar que probablemente haya habido corrupción en algunos procesos y «adjudicaciones a dedo».

– Esos candidatos, que vienen de esos grupos de intelectuales, que manejan  medios de supuesta «libre expresión de prensa de investigación» que son parte del Law Fair en Ecuador, habría que investigarles de donde provienen sus recursos y si no se convierten en unos «traidores a la patria» pues reciben «por lo que dicen y por lo que callan».

Mi voto es por:

Con esos antecedentes de los candidatos más visibles e importantes, pues los otros van por no desaparecer no más, me resulta realmente difícil decidirme por alguno, pues todos tienen «rabo de paja».

Así que por quien de mi voto, no va a ser necesariamente a quien apoye, porque puede ser también a quien combata, pero para esto necesito unos mínimos, es decir, mi candidato será quien garantice una educación, salud y seguridad social como derecho no como bien de consumo, que los profesionales de salud y educación no vuelvan a sufrir retrasos en sus pagos, que la seguridad social siga siendo social y no se convierta en individual, que las universidades recuperen su presupuesto pues la educación es el único medio que nos sacará del subdesarrollo, que la infraestructura de país se mantenga y siga creciendo lo que nos ha permitido que ahora exportemos energía a Colombia (lo destacó  como su única obra, el presidente Lenin Moreno en su informe a la nación).

Desde mi experiencia de vivir en Chile, un país con una economía liberada, en donde la salud, educación e imposiciones para jubilación son privadas, como lo define Alberto Mayol «la caída del sistema» realmente un sistema al que le urge una reforma constitucional con el APRUEBO para rectificar estos errores de la privatización a mansalva, y se logre dignificar a las personas con salarios decentes y acceso a servicios de salud y educación pública de primer orden y jubilaciones decentes. Bajo estas premisas Ecuador debe mantener su sistema público con las debidas rectificaciones y mejoras del caso. 

Al país debemos cuidarlos de la ola privatizadora que lo único que logra es tener una sociedad estratificada con personas de primer, segundo y tercer orden, convenciéndonos de que eso nos merecemos, como lo dice Taylor «la victoria del verdugo consiste en lograr que su víctima se desprecie así misma a fuerza de experimentar el desprecio ajeno» 

Si bien mi ideal de país y sociedad es ambiciosa como lo plantea  Amartya Sen, mi esperanza es mayor y se asienta en el hecho de que es posible hacerlo y construirlo, cuando nos centremos en un solo propósito una buena calidad de vida, con orden, claridad y esfuerzo. 

El que reúna todos estos atributos, será mi candidato, sin dejar de lado que como sociedad debemos mantenernos activos y vigilantes a que se den y se mantengan todos los procesos democráticos.

Luis Felipe Pérez