agosto 3, 2020

Cuando quieren que creas que la oscuridad es luz.

La Alcaldía de Guayaquil inauguró el 23 de julio una obra llamada “Raíces de Luz Eterna” un trabajo de pintura, cerámica, escultura y luminotécnica; según la alcaldesa de Guayaquil, representaría “el renacer de los guayaquileños”. Recordemos que fue bajo la administración de la social cristiana Cynthia Viteri, que fallecieron miles de guayaquileños, debido a la incapacidad para enfrentar la emergencia sanitaria por el COVID19, alertada con antelación por organismos internacionales como la OMS. Las imágenes de personas desplomándose en las calles, hombres y mujeres desesperados por conseguir atención médica para sus familiares afectados o al menos una bombona de oxígeno, hospitales desbordados y ataúdes en portones y veredas, recorrieron el mundo. Lo sucedido en Guayaquil era tomado como advertencia de lo que pasaría si las autoridades y los ciudadanos no tomaban medidas serias para enfrentar la Pandemia.

A pesar de que los casos de COVID19 siguen en aumento, hay quienes en vez de concentrar esfuerzos y recursos para enfrentar la crisis sanitaria prefieren invertir en “obras artísticas” como distractores de su incompetencia. Según los medios de comunicación tradicionales, la obra inaugurada, causó “polémica” cuando en realidad provocó nauseas e indignación. Nuevamente pretenden hacernos creer que los responsables de la tragedia guayaquileña serán sus redentores. Los mismos que han hecho de Guayaquil una especie de hacienda cuyos dueños han amasado fortunas producto del pillaje y saqueo al que han sometido no solo a Guayaquil o al Guayas sino a todo el país, tienen el cinismo de hablar de un nuevo resurgir.

Cynthia Viteri dice que la obra se refiere al “renacer” y uno entendería que es una obra que se proyecta hacia arriba, hacia la luz del sol, hacia el cielo azul, como el florecimiento de un árbol con hojas y frutos…pero no, ese no es el renacer que ofrecen quienes han secuestrado Guayaquil. ¿Qué puede renacer, reflorecer, resurgir, debajo de un piso de vidrio donde, además se acaban de filtrar aguas servidas? Quizás el mensaje real de esa escultura es que el Guayaquil profundo, el de la pobreza, la miseria, la violencia, la exclusión, la muerte se seguirá escondiendo, ahora bajo un piso de vidrio. 

¿Cuánto tiempo más estamos dispuestos a vivir debajo del piso de vidrio que la oligarquía y sus partidos políticos han puesto sobre nosotros? ¿Cuánto tiempo más vamos a permanecer sometidos, hacinados, amedrentados mirando a través del vidrio como la corrupción y la impunidad arrasan con nuestros recursos y nuestros sueños? ¿Qué necesitamos para soltar las raíces de esa planta venenosa que ha contaminado de desidia y apatía nuestros espíritus libertarios?

¿Por qué no nos juntamos para romper el vidrio y empezar a ser raíces de nuevos árboles que acaben de una vez y para siempre con esa maleza que ha impregnado nuestros campos de desesperanza?

O rompemos el vidrio y salimos a buscar el sol o tendremos que resignarnos a una interminable oscuridad.

Paulina Pérez Galarza